Claves para prevenir la bronquiolitis



Ante el aumento de casos de bronquiolitis en las últimas semanas, la alerta para su prevención es fundamental. De 270.000 casos anuales, 100.000 corresponden a bebés o menores de 24 meses. Y aunque se trata de una enfermedad vírica de fácil contagio, en casa podemos tomar medidas para evitarla. Por este motivo, la asociación Alianza Aire lanza, dentro de su campaña #StopBronquiolitis, ha publicado una guía de prevención para evitar el contagio con las siguientes prácticas básicas a tener en cuenta:

1. Lavado de manos y limpieza de juguetes, objetos y superficies

El lavado de manos correcto y frecuente ayuda a evitar el contagio de bronquiolitis, gripe y otras infecciones, además de ser una práctica que previene otras enfermedades. Este debe hacerse con agua y jabón, 20 segundos de enjuague y frotado correcto con agua (a cualquier temperatura) y jabón (cualquier jabón) que deben ser seguidos del aclarado completo y secado que puede ser con toallas de tela en el ámbito doméstico y con papel o sistema de aire en entornos públicos. Una solución hidroalcohólica puede utilizarse si no hay acceso al jabón, al agua o al cuarto de baño (por ejemplo, en viajes, excursiones, etc.)
El lavado de manos es una práctica básica antes de tocar a un bebé que debemos pedir a quienes nos rodean y a nuestros propios hijos cuando llegan del colegio o de la guardería. Hay que lavarse las manos tras toser o estornudar y llevarnos las manos a la cara, nariz o boca. También si tenemos a enfermos cerca, tras viajar en metro o tocar objetos que toca mucha gente (dinero, barandillas de metro, teléfonos, teclados, etc.).

2. Evitar el humo del tabaco y, aunque no se fume, los ambientes con tabaco

Aunque no se fume, el humo del tabaco en el ambiente facilita contraer bronquiolitis y otras infecciones respiratorias así como que, en su caso, estas cursen con mayor impacto o haya recaídas. Hay que evitar fumar pero también estar en ambientes donde se hace o se ha hecho: si tienes un bebé asegúrate de que no se fume en casa (que es donde el bebé pasa más tiempo), intenta no ir de visita con él donde se fume y pide a familiares, cuidadores o personas que estén en contacto con el bebé que no fumen.
Si hay niños en casa no se debe fumar nunca en ella, ni aun ventilando. Si se hace en la terraza o jardín hay que cerrar ventanas o puertas para que el humo no entre. Al llegar a casa si se ha fumado fuera y se tiene un bebé hay que lavarse las manos y cambiarse de ropa. También conviene cambiarse si has estado en ambientes donde se fuma. Las partículas de tabaco permanecen en los tejidos hasta que se lavan.
Si se es madre lactante no se debe fumar, incluso aunque se haga en otra habitación o fuera de casa. Con la lactancia se transmiten al bebé los elementos nocivos del tabaco y se le hace más vulnerable a la bronquiolitis y a otras enfermedades.

3. Fomentar la lactancia materna hasta los primeros 6 meses

La lactancia materna es un gran protector natural frente a la bronquiolitis así como frente a otras infecciones. Prolongarla más allá de los 4 meses, preferiblemente durante los primeros 6 meses, es una buena estrategia para reforzar el sistema inmunitario del bebé y hacerle más fuerte ante ella, así como, en su caso, ayudarle si la contrae.

4. Evitar los ambientes de alto riesgo de contagio

Hospitales, ambulatorios y centros de salud donde acuden personas que pueden estar enfermas se deben evitar en la medida en que se pueda durante la estación epidémica y especialmente en el pico de ésta (cuando más incidencia tiene) si vas con niños pequeños y más si pertenecen a los grupos de riesgo.
En nuestro propio hogar, si hay bebés y tenemos enfermos en casa -con gripe o un catarro que puede ser una bronquiolitis- debemos extremar las precauciones (aislar en la medida en que se pueda al enfermo, lavado de manos más frecuente, que el enfermo no toque al niño, etc.)
Durante la estación y especialmente en el pico epidémico con bebés muy pequeños (de menos de 6 meses) o bebés pertenecientes a grupos de riesgo conviene evitar aglomeraciones como son los centros comerciales y, en algunos casos, las reuniones familiares si esto supone que el niño puede estar expuesto a la bronquiolitis (o la gripe) porque pueda haber enfermos.
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